-SEDE DEL MINISTERIO-
Se encontraban solos en la oficina de Pablo, él parado en su lado del escritorio posando sus manos firmemente de la silla y ella sentada al otro lado con una pose elegante y seductora, ambos viéndose fijamente.
-Buenos días Señorita Gil, gracias por venir.-dijo Pablo aclarándose la garganta. -pero tal como usted me dijo, no era necesario que se acercara personalmente, era algo que podía retirar cualquier empleado.
Claudia, con una sonrisa burlona, respondió: solo l