Ese hombre ingresó en la cabina con Lía, mientras otro hombre conducía rápidamente.
Lía estaba desmayada y ese hombre deseaba aprovechar la oportunidad de tenerla, siendo increptado por el conductor.
- Déjala, debe ser un trabajo limpio! Tú escuchaste a la doña, no arruines las cosas! Carajo!!
Pero ese hombre ya se encontraba levantándole el vestido, con sus curiosas manos le recorría el cuerpo y su respiración ruidosa y acelerada enfadada al conductor, quien sin más remedio, frenó de golpe y