Capítulo — Ecos de un Nombre
Julia estaba sentada en la sala de la casa de su papá en Montevideo, con los brazos cruzados sobre su panza. Guillermo la miraba desde el sillón, con esa mezcla de ternura y orgullo que solo un padre podía tener. Ella respiró hondo y lo dijo sin rodeos:
—Papá, quiero buscar al papá de mi hijo. —Luego, acariciando su vientre, agregó en un murmullo—: No te preocupes, mi amor… estamos "buscando a papá."
El silencio cayó como un peso entre ellos, pero Guillermo no