Capítulo — El Fuego y la Sorpresa
Las noches con Bruno tenían algo de eternidad. Desde aquella reconciliación, sus cuerpos parecían encenderse con una chispa que nunca se apagaba. Había días en los que ni el cansancio de la obra ni las obligaciones lograban apartarlos de esa necesidad de sentirse uno en el otro, de comprobar una y otra vez que el fuego seguía vivo.
El hotel se había convertido en su refugio. Dante ya casi vivía con Jasmín en su casita .Era el lugar donde podían amarse sin medi