Capítulo 20: Fabricio, El Hombre Que Se Apagó Solo
Punto de Vista de Fabricio Castiglioni
Fabricio se paseaba por su oficina como un animal enjaulado, la mandíbula tensa y los puños cerrados.
Algo no encajaba.
Sabía que había hecho bien su trabajo sucio: desvió los fondos, manipuló los planos, cambió los proveedores y, como guinda del pastel, alteró las medidas de los cortes de hierro.
Era el golpe perfecto.
O eso pensaba.
Porque, una vez más, Anahir había salido ilesa.
Y eso lo carcomía por de