Capítulo – Más que esperanza
Ser mamá primeriza ya era difícil. Pero ser mamá primeriza de mellizas era un desafío digno de una superheroína sin capa… ni horas de sueño.
Anahir lo vivía en carne propia.
Desde que Alma y Brisa llegaron a su vida, el reloj parecía haberse fundido en uno solo: el de los pañales, las mamaderas, los llantos de madrugada, las alarmas para los controles y los mensajes al pediatra.
—Damián… ¿es normal que una de las bebés duerma más que la otra?
—Doctor, la que ant