~Aiden
Por enésima vez, golpeé mis nudillos contra la alta puerta de hierro, el sonido rebotando hacia mí sin respuesta. Un ceño fruncido tiró de mis labios mientras volvía a comprobar la dirección en mi teléfono.
43.
Pero el mensaje decía 44.
Suspiré, sacudiendo la cabeza por mi propio error. Primer día de trabajo y ya estaba llamando a la puerta equivocada.
Me llamo Aiden, veinticuatro años, el mejor de mi clase en Economía en una universidad estándar, con honores. No nací con dinero, pero mi