Alessandra Dumont
El peso de la realidad se había instalado en mis hombros, una carga que ni siquiera la noticia de mi inminente libertad lograba disipar por completo. La marca de la bofetada de Juliette aún palpitaba en mi mejilla, una señal física de la urgencia que sentía por alejarme un momento, al menos poner distancia entre nosotras.
—. Antes de cualquier otra cosa... necesito ir al cementerio. Hoy.
Él no se inmutó. Sus ojos, profundos y analíticos, me observaron con una comprensión qu