Savannah Montgomery
Sin emitir sonido alguno Benedict, me sujetó los hombros y acercó su rostro al mío, sus labios rozando mi oído en un susurro gélido
—Cálmate, Savannah. Respira. Actúa como si nada hubiera pasado. No dejes que el miedo te delate.
Lo vi moverse con una velocidad inhumana. Recogió su camisa, los pantalones y el resto de sus pertenencias dispersas sobre la alfombra. Cada movimiento suyo estaba cargado de una tensión que casi podía cortarse con un cuchillo. Lo vi deslizarse