|BERNICE POV|
En el momento en que el Amo dijo esas palabras, mi corazón dio un vuelco.
¿El escritorio?
Estaba en el centro de la habitación, masivo e imponente. De caoba sólida, cubierto con una tela negra que suavizaba la madera pero no podía ocultar su propósito. Su superficie era ancha y desnuda, ligeramente rayada donde las esposas habían raspado. Sus gruesas patas talladas lo anclaban al suelo, los bordes desgastados por la piel y las restricciones.
Era donde él me castigaba. Me esposaba