La casa yacía en un pesado silencio, presionando sobre Mira y haciéndola plenamente consciente de lo completamente sola que estaba.
Desde que quedó embarazada seis meses atrás, Mira había pasado la mayoría de sus días en casa, moviéndose lentamente por habitaciones que alguna vez se sintieron cálidas pero que ahora solo le devolvían el eco de sus pensamientos.
William, su esposo, había insistido en que dejara su pequeña cafetería, diciendo que una mujer embarazada no debía estar estresada ni so