La forma de abordar es peculiar entre las mujeres. Si ven, te echan de aquí. Venga, de nada.
Me deslizé detrás de la guapa que bailaba mientras le sujetaba la cintura. Al principio frunció el ceño hasta que renuncié a mis afirmaciones.
—Me deslumbras tanto que no puedo dejar de mirarte—dije.
Se giró para mirarme, —¿Qué quieres?
—¿Tienes hombre? Puedo hacer que merezca la pena—saqué unas notas de mis bolsillos para mostrárselas.
Sus labios se curvaron en una sonrisa irónica mientras sus ojos me