Punto de vista de Mira
Una de las cosas que no lograba comprender era que, cada vez que intentaba zafarme de los besos de Bruno, sus labios siempre encontraban los míos.
Sus labios dejaban besos húmedos en mi nuca hasta que, lentamente, me quitó la ropa mojada.
—Estás temblando— notó, acercándome a su cuerpo.
No apartaba la mirada de mi pecho; tenía unos senos redondos y voluptuosos escondidos tras mi sujetador de encaje. Bella, que había visto mi cuerpo de vez en cuando, comentaba que era muy