08:30 hs. - Damián.
—Mi amor. Salomé, mi vida, despierta.
—Mmmm... ¿Qué pasa?
—Ya estoy aquí.
Su carita dormida como siempre, emanaba paz. Quizás fue eso lo que me impidió despertarla una hora antes, cuando recién había llegado. Yo no había podido dormir ni un solo minuto en cambio. La razón fue porque no quería seguir de largo hasta que tuviera que irme de nuevo al trabajo. Pero no me molestaba; total, ya en los próximos días iba a tener tiempo de volver a acomodar mi sueño. En su lugar, me qu