La habitación estaba oscura, iluminada únicamente por el brillo azul de la pantalla de su laptop. Brian se sentó en el borde de su cama, y el pesado silencio de la casa le presionaba los oídos. En la pantalla, el video apenas comenzaba. Se apoyó contra la cabecera, con las piernas abiertas, sintiendo el conocido y pesado latido entre sus muslos. No quería apresurarse. Esta noche, quería sentir cada segundo.
Estiró la mano hacia abajo y se desabotonó los jeans, y el clic metálico del botón son