Pasaron tres días después de esa mañana con Lucian, y pensé que estaba perdiendo la cabeza.
Seguí esperando que apareciera de la nada de nuevo, como la última vez, pero no lo hizo. El silencio de él solo hizo que el dolor que sentía por él fuera peor, hasta el punto en que comencé a tocarme. Todas las noches me acostaba en la cama tocándome, susurrando su nombre, esperando que me escuchara. Pero se mantuvo alejado, como si quisiera que sintiera exactamente lo vacía que estaba sin él.
Ento