“¡¡¡Ahhh…!!!” Grité y no pude dejar de temblar de miedo.
El grito fue largo y estridente, pero finalmente murió en mi garganta cuando una mano grande y cálida cubrió suavemente mi boca. El Diablo… Lucian… estaba parado justo frente a mí, sus ojos dorados brillando débilmente en la oscuridad de mi habitación. No me estaba amenazando como esperaba; en cambio, parecía casi divertido, como si hubiera esperado exactamente esta reacción.
“Shh”, susurró, con una voz suave y baja, en un tono profund