La clase nocturna era sofocante. La única luz en el salón venía del parpadeo azulado del proyector, que proyectaba sombras largas y distorsionadas contra la pared del fondo. La voz del profesor era un zumbido monótono que hablaba de historia antigua, mientras mi sangre gritaba por algo mucho más moderno.
Recorrí las filas oscuras con la mirada hasta que la vi. Aria. Estaba sentada hacia el fondo, con los lentes puestos, anotando cosas como si le fuera la vida en ello. Se veía hermosa. Tan des