El coche seguía avanzando por la larga autopista. La música sonaba a todo volumen, llenando el reducido espacio con pesados bajos y percusión. Gius estaba concentrado en la carretera, tarareando la melodía. Pero en el asiento trasero, el aire era denso y cálido.
Armman miró a Nelly. —Incorpórate un poco —susurró. Nelly sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Cambió su peso, levantándose del regazo de él apenas unos centímetros. Oyó el clic metálico de una hebilla. Luego, el sonido del cuero