Repartidor forzado a participar en un trío con seis personas.
Ella se puso de pie y caminó hacia el enorme ventanal que iba del suelo al techo. La lluvia seguía repicando contra el vidrio y los relámpagos iluminaban su silueta desnuda. Apoyó las manos contra el cristal frío y lo miró por encima del hombro.
—Jade es demasiado blanda —ronroneó Amara, con una voz que era un desafío bajo y seductor—. No quiero la cama, Leo. Quiero que me tomes justo aquí. Quiero que me folles contra este ventanal para que el mundo entero me vea siendo follada por el reparti