Mamá observa cómo follan a su hijastra.
—Mmm… —un gemido suave y desesperado se me escapó de los labios, pero rápido me tapé la boca con la otra mano. No podía hacer ningún ruido. Si me cachaban de mirona, se arruinaba todo.
Empecé a sobarme, con el dedo índice subiendo y bajando sobre mi clítoris hinchado en un círculo lento. La fricción se sentía como pura corriente eléctrica corriéndome por las venas.
Adentro del cuarto, Noah le metió más velocidad. Empezó a sacarse la verga enorme casi por completo, dejando que la cabeza roja