—¿Quién sigue? Tú. Caleb.
Estudiante 4: Caleb
Caleb era el payaso de la clase, pero en este momento no se estaba riendo. Se acercó al escritorio con total concentración. Su polla era de longitud media, pero tenía una curvatura pronunciada hacia arriba y una cabeza gruesa y pesada. No esperó ninguna señal; me agarró las rodillas, las empujó contra mi pecho y se hundió en mí.
—¡¡¡Joder!!! Ohhh... ¡Caleb! —grité. Debido a la curva... ¡oh, joder, esa curva!
Me golpeaba la pared superior de mi coño