—Dime la verdad, Ann. ¿Te encanta lo llena que te hace sentir mi polla?
—Sí… ahhh… ¡mmm-ph! Es tan grande… ohhh Dios, Julian… ¡sí! Fóllame… solo fóllame duro… ¡aughhh!
Estaba completamente rota. Elevaba las caderas de la cama, recibiendo cada una de sus embestidas pesadas, completamente adicta al poder bruto de tenerlo dentro de mí. Su rostro se desfiguraba por la pura lujuria mientras continuaba con el bombeo brutal.
—Sí, tómalo todo —jadeaba Julian con fuerza, con su aliento caliente