—Oye Mey… —mi compañero de trabajo me observa a mi y luego a él —¿Todo esta en orden?
–Perfectamente.
Caminé hacia la puerta, pero el me dice que aún no hemos terminado de hablar, pero yo no quería seguir hablando con alguien que para empezar, me obligó a casarme y ahora dice que le causo problemas cuando yo jamás le pedí que me hiciera su esposa, ni siquiera lo deseaba.
Al salir después de cerrar, creí que estaría esperándome, pero no fue así. “Que creía, que me rogaria” por mi mejor que se ha