Naiara
—¿Estás preparada? Al menos luces tal cual lo imaginaba— decía Markus mientras me observaba.
Me habían colocado una túnica oscura y estaba descalza. Ataron mis manos y mis pies con una cadena pesada y no había hecho nada para mejorar los moretones que habían en mi rostro y en mi cuello de los maltratos que me había hecho pasar.
Sentía mis ojos hinchados y había pedido a una de las criadas que me tejiera el cabello, pero aun así lucía despeinada o por lo menos eso era lo que mostraba el