Naiara
—Por fin una traidora como tú va a conocer el poder verdadero— me decía Markus mientras avanzaba y los soldados me empujaban para que caminara hacia el centro.
Había unas pequeñas escalinatas que daban hacia la fortaleza y mientras nosotros las bajábamos y podía sentir el calor del fuego bajo.
—¿Dónde está el caballero negro? ¿El Haggard? —preguntaba al emperador en susurros al comandante con la cicatriz y por primera vez el hombre no se veía tan recio y seguro.
—El caballero… armó