Sebastián me lanza una mirada exasperada, sobre todo, dolida y eso en sí me hiere porque el retazo de amistad que creí que había entre nosotros antes de la gran discusión, ya no existe.
―Tengo los mensajes con la chica en donde acordamos la palabra de seguridad y el tipo de relaciones que llevaríamos ―me mira casi con desprecio―. Fue duro, tenía pruebas, pero acordamos que así sería.
No sé mucho del sexo sadomasoquista, pero imagino que tal vez habría moretones o algún rastro de que no fue sexo