Después del medio tiempo los ánimos suben, la Universidad de Estrada nos ganaba por un gol, pero ahora empatamos gracias a una jugada hecha por Pavel al pasarle el balón a un compañero. Cuando el balón entra a la portería, las gradas explotan con júbilo. Los gritos, las risas y el compañerismo se puede respirar. De pronto, también grito, me levanto y salto mientras Dalia baila graciosamente a mi lado, Sebastián nos mira con cierta burla, pero de alguna forma sé que lo está disfrutando.
Los tres