La realidad es que mi risa, si la dejo salir, sería histérica. La razón la desconozco. Observo a Giuli, se nota tan angustiada, tan ansiosa, como si hacer beso de tres fuera malo. Cada quien tiene derecho a vivir su sexualidad como mejor le plazca siempre y cuando no dañe a otros.
Tampoco soy partidaria de que Sebastián necesite tanto el sadomasoquismo porque ciertamente es un trastorno, pero vamos, tampoco lo voy a obligar a ir a terapia. Si alguien va a cambiar tiene que ser por iniciativa pr