18. Mariposa
Clark
Me quedo sin palabras al escuchar su respuesta, es decir, lo deseo con todo mi ser, y escuchar que ella también lo desea, es algo que me llena en muchos sentidos.
Se me infla el pecho de felicidad, hoy solo existimos mi mariposa y yo. Los miedos que tenía, se esfuman en segundos.
—Solo tengo dos condiciones —frunce el ceño —la primera es, que pase lo que pase, lo hables conmigo, puedes confiar en mi; jamás haría nada para lastimarte y dos, que si en algún momento, ya no quieres estar