EL PUNTO DE VISTA DE DAMIEN
El jueves me desperté con el olor de algo ya en la estufa.
Las seis y cuarenta y cinco. Elara no estaba a mi lado.
Me quedé ahí un momento. El olor era de cebollas y tomillo, bajo y paciente, el comienzo de la cocción lenta que había descrito en el mercado. Se había levantado antes que yo, había empezado antes de que yo estuviera despierto, y el apartamento ya llevaba el calor particular de algo que está siendo atendido.
Me levanté y fui al umbral de la cocina.
Estab