Mundo ficciónIniciar sesiónEl departamento de bomberos trabajó con rapidez, sus mangueras silbando mientras combatían las llamas. El aire estaba cargado con el olor a carbón mojado y cedro quemado. La mayor parte de la galería se salvó, pero la sala trasera —el lugar donde Elias había pasado tantas horas trabajando en su letrero— era ahora un cascarón hueco y ennegrecido.
Elias se encontraba de pie en la calle, con el pecho







