Tres meses después.
Me mantuve parado a un lado de mi padrino, con la mirada puesta en todos esos paquetes acumulados. Nunca imagine estar delante del negocio de la familia, pero ahora que Vicenzo me habia prácticamente obligado a representar a la familia, no pude negarme.
Al llegar las camionetas que distribuirían la mercancía, camine a pasos lento para salir de este lugar.
—Me encargaré de distribuir todo — volteé para observar al señor Taddeo —Podre hacerlo desde casa, tú regresa a la finca.