(…)
Me quedé parada delante de la casa de mi padre preguntándome como había llegado a este lugar, esta vez no hubo alucinaciones, solo silencio, un silencio tan aterrador que convertía a esa casa solitaria en protagonista de mis mas terribles pesadillas.
El rechinido de la puerta principal hizo que mi piel se erizara, lleve mi mano al interruptor, pero al tratar de presionarlo este no funcionaba. Con la mirada acostumbrada a la oscuridad caminé hasta el interior, dirigiéndome hasta las escaleras