Mundo ficciónIniciar sesiónAl otro lado de la línea, una mujer apretaba los labios con fuerza mientras las lágrimas corrían sin detenerse por su rostro. Él estaba con ella, no tenía la menor duda.
—Maldita mujer, la odio, si no estuviera aquí en esta clínica, mi marido no estaría con ella —pensó en su mente, mientras su cara cambiaba de un rictus de rabia a uno más tranquilo.
—¿Maritza? —Pregunto Valentino







