—¿Y aún tienes el celular? —Pregunto el pescador.
—Por supuesto, ni que fuera un tonto, lo malo es que la pantalla está dañada, eso me costara unos varos para cambiarla, pero el equipo en sí se ve bueno — Dijo mientras les mostraba el celular apagado en cuya pantalla se había formado una tela de araña debido a la caída que de seguro había sufrido.
—Por cierto, necesito un ayudante qué opinas, ¿te nos unes? — Pregunto el pescador al estibador. Este luego de pensar un rato saco su propio celular