Relata Ava:
No sabía exactamente cuánto tiempo había pasado, pero podría jurar que fueron horas. Cecil había vuelto hacia la habitación contigua y Mike no dejaba de caminar a mi alrededor, pensando que hacer, murmurando diferentes planes y en muchos casos, incoherencias.
Mientras que yo, seguía sentada en la misma silla, aterrada. Por lo menos, el sabor a sangre en mi boca, había disminuido, aunque sentía mis labios algo hinchados debido a la bofetada que me había dado Mike.
No podía dejar d