Hades permanece inmóvil en ese sillón; su mirada se fija en la ventana, en esos árboles, pensando en cómo ella lo ha rechazado otra vez. Él se queda ahí por un largo tiempo. Sus hombres que se encuentran afuera en la calle comienzan a preocuparse por su jefe. Después de que vieron cómo la mujer se iba, creían que él no tardaría mucho en bajar, pero ya han pasado algunas horas desde que se fue y eso empieza a alarmarlos. Uno de ellos está listo para ir a ver si todo está bien cuando lo ve salir