—Respondan. —Ordeno.
Mena respira profundo abrazandome a su pecho y Gio se deja caer con mirada decaida.
—Es lo único que el patriarca mantiene en secreto. —Revela con pesadez.
Contrario al descontrol que siento en mi pecho, descubrir que mi abuelo no ha soltado la información que preciso para destruir a quien se atrevió destrozar a mi familia, hace que un enojo que quema como las brazas nazca en mi pecho. Se siente como una llama que había decidido extinguir, por insana, devoradora, destructiva