Al llegar a mi oficina me sorprende ver la puerta abierta, pero lo que más me extraña es notar que las personas que están adentro parecen estar en su propio mundo. No tengo que ser adivino para saber que algo pasó anoche, y estoy seguro de que en algún momento me digan que fue, o quizás no lo sepan y me compartan sus teorías, lo importante es que ambos ya decidieron dejar de ignorar lo que sienten. Con el dolor de mi alma abro la puerta, pues es hora de trabajar.
—Tenemos una situación de emerg