Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa tenía recargada en la barra de la cocina, con mi bóxer puesto y una camiseta blanca que, aunque le llegaba a mitad del muslo, dejaba notar unos preciosos pezoncitos erectos que enloquecían mi cuerpo, nunca he sentido tanto descontrol como en este momento, me declaro adicto a la elegancia de las telas finas y delicadas, mezcladas con gracia entre encajes y ligas forradas… pero ver a esta preciosa criatura con mi ropa es lo más erótico que he podido percibir desde que soy “yo”. Ella misma me







