Mundo ficciónIniciar sesiónComo si Valentino fuese sordo. Adriano entró por la tarde con cientos de bolsas de distintas tiendas, probablemente de diseñador. Colgando de ambos brazos. Mi ropa fue la última en entrar en ese armario, tan grande como habitación.
Tara y otra chica mucho más joven del servicio, Paige. Se dedicaron a organizar cada prenda en el armario.
Había vestidos de todos los colores posibles, cada uno con el mismo diseño. En su mayorí







