~Ava
Me incliné y rocé mis labios contra los suyos, solo un beso suave, apenas más que un aliento.
Ella se echó hacia atrás como si la hubiera quemado, con las manos volando entre nosotras y los ojos muy abiertos por la sorpresa.
—Ava, no…
Solté una risa baja y amarga, limpiándome la boca con el dorso de la mano.
—Dijiste cualquier cosa —le recordé, con la voz ahora afilada, toda la falsa fragilidad desaparecida—. Te sentaste aquí mismo y juraste que harías cualquier cosa para hacerme sentir me