~Ava (Continuación)
Me quedé junto a la ventana mucho después de que su coche desapareciera, desnuda, con la piel aún hormigueando por sus dientes y sus manos, y su sabor persistiendo en mi lengua.
El aire de la mañana se colaba por la ventana entreabierta y besaba los moretones que florecían en mis caderas, mis pechos y mi garganta. Me sentía marcada. Poseída. Victoriosa.
Finalmente me moví cuando el frío me erizó la piel de los brazos.
Bajé descalza, serví café frío de la cafetera de anoche y