~Ava
La mañana llegó demasiado brillante, demasiado silenciosa.
Enzo todavía no había regresado, me envió un mensaje críptico a las 3 a.m. sobre Adrian “desmoronándose” y que necesitaba la noche. Me desperté adolorida, cabreada e inquieta.
Llegué tarde al campus, capucha puesta, café en mano, lista para ignorar el día.
Martha me esperaba fuera de Scott Hall como una nube de tormenta con brillo labial.
Marchó directo hacia mí, ojos rojos, voz temblando de rabia.
—Si tú subiste ese video, juro po