~Ava
El puño de Adrian chocó contra la mandíbula de Jace antes de que pudiera moverme, el crujido de hueso contra hueso resonando agudo en la pequeña habitación.
Jace retrocedió tambaleándose, golpeando el tocador, botellas y llaves cayendo al suelo con estrépito. La sangre goteaba de su labio, pero Adrian no se detuvo.
Lo agarró por el cuello de la camisa, lo levantó de un tirón y le soltó otro puñetazo en la cara, este le abrió la mejilla, sangre roja salpicando la alfombra.
—¡Adrian, para! —