Siete días para Navidad.
Debería haber sido la cuenta atrás más feliz de mi vida. En su lugar, era el cumpleaños de Mike, mi novio, mi chico para siempre, aquel con el que pensaba pasar todas las fiestas.
Acababa de cumplir veintiún años, y yo… tenía dieciocho, de pie frente a su puerta con las manos temblorosas y una rosa roja metida en un jarrón de cristal.
Me había dicho más de una vez: «Llama antes de entrar, yo salgo a recogerte fuera de la puerta».
Pero no hoy. Quería sorprenderlo. Quería