Él rió:
- Te lo adverti...
- Me advirtió más tarde que ya había preguntado. Tomé el cuchillo y partí uno de los sándwiches por la mitad. – Me ayudarás con la mitad.
- No realmente... Apenas puedo con uno.
- Sí lo harás.
- Está bien... Yo como. Tengo miedo de lo que puedas hacerme si no como.
Empecé a reír.
- Pero para que yo tome la gaseosa, tendrás que matarme primero...
- Te dejaré de la soda, Nick. Apuesto a que puedo beberlo todo yo solo.
- Y sin embargo sin tener celulitis. – se burló.
- S