El domingo por la tarde, sin nada que hacer, tomé una libreta y un bolígrafo y comencé mi plan: escribiría una carta diciéndole a Cadu todo lo que sentía por él. Y envía a Nicolás a entregar. Tuve la opción de preguntarle a Nadiny. Pero si Cadu se negaba a leerlo o devolverlo, me avergonzaría más si sucediera en su presencia que en la de él. Después de todo, ella estaba en contacto con casi todas las personas con las que vivía.
No necesitaba mucha inspiración. Él fue la inspiración:
Cadú _
Tal