Lara
La silueta se transforma en una persona tangible, cada vez más clara, más real, pero completamente desconocida.
Mis músculos tensos me impiden moverme, y la desorientación me mantiene con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados, intentando entender lo que sucede.
Entonces, de golpe, las imágenes se agolpan en mi mente y me provocan un dolor intenso en la cabeza y... en el corazón.
—Señorita, estoy aquí para servirle —me dice la mujer de apariencia amable.
Me llama la atención que su cab